La recogida de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en la Unión Europea alcanzó los 12,3 kilos por persona en 2024, mientras que ese mismo año se pusieron en el mercado comunitario 32,4 kilos por habitante de equipos eléctricos y electrónicos nuevos, como electrodomésticos, teléfonos inteligentes y ordenadores. Así lo indica Eurostat, que señala que esa diferencia refleja un aumento del parque de estos aparatos, ya sea porque siguen en uso, esperan su eliminación, se acumulan en los hogares o se pierden en tratamientos de residuos informales y no controlados.
Entre 2015 y 2024, los equipos eléctricos y electrónicos puestos en el mercado en la UE crecieron un 79%, al pasar de 18,1 kilos por persona en 2015 a 32,4 kilos en 2024. La categoría de equipos grandes, como lavadoras, lavavajillas y paneles fotovoltaicos, fue el principal motor de ese aumento. Entre 2022 y 2024, la cantidad de estos equipos por persona se mantuvo casi estable.
La recogida de RAEE, en cambio, ha crecido más despacio: pasó de 7,3 kilos por persona en 2015 a 12,3 kilos en 2024. Respecto a 2023, esa cantidad aumentó 0,7 kilos por persona.
Diferencias entre países
En 2024, Bulgaria (18,9 kilos por persona), Chequia (17,8 kilos) y Francia (17,7 kilos) fueron los países que más residuos electrónicos recogieron, mientras que Chipre (4,7 kilos), Portugal (6,0 kilos) y Malta (6,4 kilos) registraron las cantidades más bajas.
El país que más equipos eléctricos y electrónicos puso en el mercado fue Austria (38,2 kilos por persona), seguido de Alemania (38,0 kilos) y Dinamarca (37,0 kilos). En el extremo opuesto, Chipre puso 15,4 kilos por persona, y Eslovaquia (17,5 kilos) y Grecia (18,0 kilos) también registraron valores bajos.
Entre todos los países con datos disponibles, el peso de los productos electrónicos puestos en el mercado en 2024 fue superior al de los residuos electrónicos recogidos. Eslovaquia registró la menor diferencia por persona (6,4 kilos), mientras que en España (36,0 kilos frente a 9,3 kilos) y Alemania (38,0 kilos frente a 11,0 kilos) el peso de los productos puestos en el mercado fue más de tres veces superior al de los recogidos como residuos.


