Un estudio vincula audacia, maldad y desinhibición con distintos patrones de lenguaje

Psicólogos de la Universidad de Misisipi analizan cientos de ensayos autobiográficos de 450 participantes y hallan que los tres rasgos asociados a la psicopatía se reflejan de forma diferente en las palabras que usan.

Los tres rasgos que suelen emplearse para comprender la psicopatía —audacia, maldad y desinhibición— se relacionan con patrones lingüísticos distintos, según un estudio de psicólogos de la Universidad de Misisipi (Estados Unidos) publicado en Personality and Individual Differences. Los investigadores encuestaron a 450 participantes, entre estudiantes universitarios y personas que declararon haber estado en prisión, y les pidieron que respondieran por escrito a preguntas abiertas sobre los momentos buenos, los baches y los puntos de inflexión de sus vidas. Después, los participantes completaron un cuestionario para medir sus rasgos psicopáticos.

El equipo analizó con un software la frecuencia con que empleaban palabras positivas, negativas o términos para enfatizar los logros de los demás. Las personas más desinhibidas tendían a usar más palabras negativas y a mencionar menos a sus amigos o celebrar sus hitos. Un nivel más alto de malicia se asoció con un tono más positivo, un lenguaje que mostraba más los logros y las recompensas y un menor uso de lenguaje emocional negativo. Quienes puntuaban más alto en audacia empleaban menos palabras relacionadas con la ansiedad —como miedo, temor o preocupación— y hacían menos referencias a las enfermedades mentales.

La relación entre la elección de palabras y los rasgos psicopáticos también dependió de las preguntas formuladas, lo que, según los autores, indica que el lenguaje de estas personas no es vacío ni carece de emoción, sino que depende del contexto y del lenguaje empleado.

El coautor del trabajo e investigador en la misma universidad Ky Bray explicó que el objetivo no fue diagnosticar la psicopatía basándose en el lenguaje, sino demostrar que se suele manifestar en comportamientos cotidianos, como la forma de comunicarse. Bray señaló que la gente tiende a pensar que la psicopatía es algo único, pero en realidad es multidimensional, lo que permitió observar cómo esos rasgos pueden manifestarse en personas que no han cometido ningún delito y analizar cómo afectan a estudiantes universitarios, a profesionales del mundo empresarial o a las relaciones interpersonales.

La coautora Laura Drislane, también investigadora en la Universidad de Misisipi, afirmó que, como muchas otras patologías de la personalidad, la psicopatía se presenta en un espectro, y que esa es en parte la razón por la que existe una tendencia a dejar de llamar «psicópatas» a las personas, porque no se considera la psicopatía como una categoría. Drislane advirtió de que eso no quita que las conductas psicopáticas puedan predecir comportamientos peligrosos, como la delincuencia, la reincidencia o la violencia en pareja.

Los autores sostienen que es importante mirar más allá de esa etiqueta y fijarse en los diferentes componentes o dimensiones de la psicopatía, ya que cada una tiene un conjunto único de resultados o aspectos que puede predecir. Añaden que, al igual que muchos trastornos mentales, la psicopatía puede tratarse para minimizar sus síntomas y que, si se quiere tratar o prevenir el desarrollo de esta condición, es necesario comprender los mecanismos que intervienen en ella.

Fuentes

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  • SINC: Estudian cómo los rasgos psicopáticos influyen en el lenguajeAutoría: SINCFecha del material: Fuente: SINC. CC BY 4.0. Adaptación editorial propia; no implica respaldo de SINC.